Cómo elegir
el tamaño ideal.
La medida correcta hace toda la diferencia.
Una alfombra bien elegida no solo aporta diseño: también ayuda a ordenar visualmente el espacio y generar mayor sensación de amplitud y equilibrio.
Aunque cada ambiente es diferente, existen algunas recomendaciones generales que pueden ayudarte.
Cómo cuidar
tu alfombra.
Nuestra Línea Lavable fue pensada para facilitar el uso cotidiano.
Limpiá la alfombra con agua fría utilizando una hidrolavadora o manguera de buena presión.
Podés utilizar jabón blanco o detergente neutro.
Siempre recomendamos lavar la alfombra completa para mantener un color uniforme.
Dejala secar colgada, preferentemente al sol.
Importante: Las manchas con base aceitosa, de vino u orina de perro conviene tratarlas lo antes posible. Ante cualquier duda, podés consultarnos.
Las alfombras de lana requieren un cuidado más delicado para conservar sus fibras naturales.
Aspirá regularmente para el cuidado cotidiano. Evitá aspiradoras con cepillos.
Limpiá la alfombra con agua fría utilizando una hidrolavadora o manguera de buena presión.
Para lavarla, utilizá jabón blanco o detergente neutro. Dejalo actuar y luego enjuagala.
Siempre recomendamos lavar la alfombra completa para mantener un color uniforme.
Dejala secar estirada, preferentemente al sol.
Importante: Las manchas con base aceitosa, de vino u orina de perro conviene tratarlas lo antes posible. Ante cualquier duda, podés consultarnos.
Cada Kilim es una pieza antigua y única, por lo que merece un tratamiento especial.
Aspirá suavemente y evitá cepillos agresivos.
No utilizar hidrolavadora ni lavado a presión.
Evitá la exposición prolongada al sol para preservar sus colores.
Ante manchas o necesidad de limpieza profunda, contactanos para asesorarte sobre el procedimiento más adecuado.